AGUILUCHO LAGUNERO Circus aeroginosus

12 febrero 2016

Una esbelta silueta de largas alas acodadas se dibuja sobre el cielo azul de la laguna zigzagueando. De repente hace un quiebro y se deja caer, con las garras abiertas, para intentar atrapar su presa entre la vegetación palustre. Ruidos, chapoteos,  aleteos, y la inconfundible alarma de una focha, se dejan oír a través de la espesura del carrizal. De repente surge de entre la maleza  de nuevo el ave, no hay nada entre sus garras, la presa se escapa, no hubo suerte esta vez y prosigue su incansable búsqueda en los dominios de la laguna, se trata de nuestro mayor Aguilucho, el Lagunero (Circus aeroginosus).
Este ave manifiesta una marcada preferencia por los terrenos pantanosos y su aparición, siempre repentina, inesperada, siembra el pánico entre las aves acuáticas. Sin embargo los patos y piezas mayores nada tienen que temer de esta rapaz, diestra, pero poco rápida, bien armada, pero a la vez muy endeble para apoderarse de presas tan voluminosas.
Se trata por otro lado de un ave perezosa y apática que no arriesga mucho a la hora de cazar, procurando hacerlo sobre presas fáciles como jóvenes y pollos de acuáticas y otras que han sido heridas en cacerías. A pesar de todo esto, se estima que en vuelo de caza alcanza los 50km  por hora, por lo que es más rápido que la mayoría de los aguiluchos.
Este aguilucho, de plumaje delicadamente coloreado, principalmente castaño oscuro; el macho tiene el pecho ocráceo listado, grandes marcas alares gris-azulado y cola gris; las hembras tienen el cuello y píleo pálido; el macho en vuelo muestra anchas bandas grises en las alas.
Todas las descripciones de plumajes sirven para dar una idea general de la coloración de estas aves, pero no para definirlas con exactitud, pues las variaciones individuales son muy grandes y sobre todo, los estados de transición desde jóvenes a adultos dan lugar a una gran variedad en el color que origina frecuentemente confusión al identificarlos.

Las fotografías que acompañan el texto se han realizado en la Laguna del Taray de Quero, ubicado en una finca privada del mismo nombre cercana al municipio de Villacañas, siendo uno de los humedales más importantes y mejor conservados de la mancha húmeda. Hace algunos años, este idílico rincón sufrió en sus carnes la contaminación de la laguna a través del río Riánsares, pero gracias al gran esfuerzo de los propietarios, la familia Oriol, la laguna vuelve a estar llena de vida. Este esfuerzo titánico, es de agradecer, pues gracias a ello, hoy en día podemos disfrutar de un entorno totalmente recuperado. En uno de los rincones de la finca está situado el hide de la Mangada o de los Laguneros. Se trata de un hide que no deja indiferente a nadie, enterrado en el suelo, el cristal a unos 10cm del mismo, lo que nos da una perspectiva como si estuviéramos tirados en el suelo pero con la comodidad de estar sentados en una silla, todo un acierto. Cómodo, bien situado, buenos fondos, buena luz y sobre todo, lo más importante, varios ejemplares de laguneros sobrevolando la zona y haciéndonos disfrutar con sus vuelos y posados, que más se puede pedir. Para terminar me gustaría darle de nuevo las gracias por la invitación al anfitrión Camilo Oriol por el trato y atenciones recibidos, me he sentido como en casa. También a Máximo responsable del buen funcionamiento de los hides, su trabajo y dedicación hace que todo parezca fácil pero no lo es, se requiere mucho trabajo y saber hacer. En resumidas cuentas, un rincón privilegiado y aconsejable para fotografiar y sobre todo para DISFRUTAR.  Un saludo
Las fotografías son de Camilo Oriol y Abel Fernández y las ópticas usadas son un 300mm y el 70-400mm.


















CERNÍCALO COMÚN EL AVE COMETA

08 diciembre 2015

     Este año las vacaciones veraniegas las hemos disfrutado en tierras portuguesas, concretamente en la localidad de Albufeira. Descanso, sol y por supuesto algo de tiempo para disfrutar de la fotografía. En una de los paseos habituales al núcleo del pueblo, pude comprobar desde un mirador en el paseo de la playa a una pareja de cernícalos planear muy cerca desde la posición de la gente. También se podía escuchar a los pollos bastante grandes a los que solían cebar y de vez en cuando alguno se dejaba ver en un pequeño saliente. varios días después de comer mientras la muyer y la hija tomaban un poco el sol y descansaban en la piscina del apartamento, el menda se daba un paseo de media hora hasta el mirador para intentar fotografiar algún vuelo, bueno para ser sinceros intentar algo. 
La verdad es que más tarde me pude enterar que la pareja lleva varios años anidando en la misma zona y debe de tolerar bastante bien la presencia de las personas. La zona donde nidifica está bien resguardada de posibles intrusos, si una gaviota pasaba cerca de los pollos ahí estaban los padres para echarlas de la zona, menudo carácter. Tres sesiones me bastaron para disfrutar como nunca con los vuelos y acrobacias, también para intercambiar alguna que otra palabra, sobre todo ingleses, con personas que me preguntaban lo que fotografiaba. Los ingleses son gente muy interesada y respetuosa con estos temas y la verdad que les gustó bastante algunas de las imágenes que les pude enseñar. En fin toda una experiencia con mis primeros vuelos, si si mis primeros vuelos. Un saludo desde Asturias.



















CORRELIMOS OSCURO EL REY DEL ROMPIENTE

07 diciembre 2015

Como todos los años, por estas fechas, comienzan a llegar en mayor o menor medida los Correlimos Oscuros a las costas cantábricas, sus cuarteles de invierno. Se trata de uno de los limícolas más complicados a la hora de fotografiar, debido sobre todo, al medio en el cual se desenvuelve habitualmente, los rompientes, donde el mar está en continuo movimiento.  Es por ello que las sesiones con esta especie requieren de un plan específico que conviene preparar con antelación. Partiendo del supuesto que ya conocemos la zona, lo primero será consultar la tabla de mareas, hora de la bajamar, a qué hora tenemos la pleamar. Segundo, y no menos importante, comprobar in situ el estado del mar, no se debe de olvidar que vamos a trabajar en un medio un tanto hostil, en el corazón del rompiente. Y tercero, la indumentaria apropiada para esta época del año. Un vadeador de neopreno o similar, también sirve, lo encuentro menos peligroso, un traje del mismo material de los que usan los surfistas, por supuesto en este caso un calzado apropiado para desplazarse por el roquedo. 
Ante todo debemos de ser PRECAVIDOS y CONSCIENTES y por supuesto CABEZA. En mi caso, la aventura comienza a las 7:00 am, suena el despertador, aseo, desayuno completo, recogida del equipo y rumbo a Gijón. Al llegar comprobamos que el estado del mar es malo, bastante malo, fuerte marejada y olas para tener muy pero que muy en cuenta. Nos cambiamos y con el equipo en mano me dispongo a inspeccionar el terreno.  Pequeños grupos de vuelvepiedras mezclados con dos, tres incluso cuatro grupinos de C. oscuros  comiendo en el rompiente. La aproximación la realizo sin prisa pero sin pausa, me tomo mi tiempo, con un ojo controlo la reacción de los limícolas y con el otro el mar, no me debo de confiar, tan pronto estás con el agua por los tobillos y en segundos con el agua por la cintura, la resaca es muy fuerte. Después de unas dos horas de reptar, contorsionar y demás movimientos poco saludables, damos por concluida la sesión. No ha estado mal a pesar del cansancio y los dolores de posturas inverosímiles. Las fotos salieron, el físico sin novedad, pero lo más importante he DISFRUTADO. Un saludo desde Asturias.
















PICIDAE LOS PÁJAROS CARPINTEROS

19 abril 2015

     Los miembros de la familia Picidae tienen fuertes picos para taladrar y tamborilear en los árboles, y lenguas finas, puntiagudas y con pequeñas cerdas para extraer la comida.

     Poseen pies zigodáctilos, es decir, con cuatro dedos, dos apuntando hacia adelante y dos hacia atrás. Esta distribución de los dedos es muy útil para asirse a las ramas y troncos de los árboles.

     Las especies de esta familia poseen la capacidad de picotear 20 veces por segundo y unas 12.000 veces al día en total. Pueden hacer esto porque cuentan con un hueso detrás de su pico y delante de su cerebro que les permite el resorte. Asimismo, tienen un hueso hioides conectado con las fosas nasales que cubre su cráneo y que tiene una función de cinturón de seguridad, y así no sufren anomalías al picotear.

     Se alimentan, de insectos, gusanos y larvas que pueden encontrar durante todo el año, capturándolos bajo la corteza  o perforando el interior de los árboles o de los troncos caídos. Los invertebrados que constituyen  la mayor parte de su dieta son hormigas y sus larvas y las larvas de los escarabajos.

     Todas las especies de la familia Picidae anidan en cavidades, excavando sus propios nidos. Los nidos excavados normalmente sólo están forrados con los trocitos de madera producidos mientras se construye el agujero.

     Los miembros de la familia Picidae son típicamente monógamos. La pareja trabaja junta para construir el nido, incuban los huevos y sacan adelante los pollos. En la mayoría de los casos el macho realiza la mayor parte de la excavación del nido y realiza el turno de noche al incubar los huevos.  Los períodos de incubación en las especies nidificantes en la Península Ibérica son los siguientes.

Pito Negro Dryocopus martius: 12-14 días
Pito Real Picus viridis: 18-19 días
Pico Picapinos Dendrocopus major: 12-16días
Pico Mediano Dendrocopus medius: 11-13 días

Pico Menor Dendrocopus minor : 14 dias aprox.



Pito Negro macho.


Pito Negro macho


Pito Negro macho


Pito Negro macho


Pito Negro macho


Pito Negro macho


Pito Real macho


Pito Real macho


Pito Real macho


Pito Real macho


Pito Real hembra


Pito Real hembra


Pico Picapinos macho


Pico Picapinos macho con oruga


Pico Picapinos macho


Pico Picapinos macho en ambiente nevado


Pico Picapinos macho


Pico Picapinos hembra


Pico Picapinos hembra


Pico Picapinos hembra


Pico Mediano


Pico Mediano


Pico Mediano


Pico Mediano

Pico Mediano


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